
Si estás de turista en Guadalajara es imposible que dejes de visitar Tlaquepaque (igual que si estás visitando la Ciudad de México es impensable no ir a Xochimilco).
Tlaquepaque está al sur de Guadalajara, pero ya forma parte de la gran mancha urbana de la capital de Jalisco, es decir, no nos percatamos en qué momento terminó el municipio de Guadalajara y empezó el de Tlaquepaque.
San Pedro Tlaquepaque es el más famoso centro artesanal del país, debido a sus talleres de vidrio soplado, hierro forjado, artesanías de madera, papel maché, barro y sobre todo cerámica. Algunos de estos talleres son todavía propiedad de los descendientes de sus fundadores, podemos visitarlos y conocer todo el proceso de elaboración de dicha artesanía, incluso en varios de ellos se nos permite realizar nuestra propia “obra de arte”.
Lejos está la época en la que el famoso Parián era casi lo único que visitar en Tlaquepaque, hoy todo es interesante: el Parián, por supuesto; el Jardín Hidalgo; la Parroquia de San Pedro y la estatua de Juan Pablo II; la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad; el Palacio Municipal; el Centro Cultural Refugio; la Casa del Artesano; el Mercado Benito Juárez; la Casa Histórica; la Unidad Administrativa Pila Seca; la Plaza de Toros El Centenario; el Museo Regional de la Cerámica y el Museo del Premio Nacional de la Cerámica “Pantaleón Pánduro”.
Ahora que si de museos se trata, Tlaquepaque tiene una galería de arte prácticamente en cada casona construída hace 2 ó 3 siglos por acaudaladas familias tapatías, cada una con más de 10 recámaras, patio central, caballerizas y jardines, pues en ellas hoy se albergan bonitos restaurantes y reconocidas tiendas de artesanías, algunas de ellas de grandes autores como Sergio Bustamante, Carlos Bustos o Rodo Padilla, por mencionar sólo unos cuantos.
No dejes de viajar y descubrir Tlaquepaque.


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